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| El VCVMA 2008 tiene el honor y el privilegio de ser presidido por un anestesiólogo de gran trayectoria humana y académica en México, el Dr. José Antonio Sánchez Hernández. A continuación una autobiografía de tan reconocido médico mexicano. |
Desde mis estudios secundarios se despertó en mí el deseo de ser médico. Un médico, amigo de la familia, a quien yo admiraba, me invitó a ir con él al Hospital Juárez y me llevó al anfiteatro de cadáveres del hospital. Un lugar impresionante con numerosas literas en donde se depositaban los cadáveres que nadie, ningún familiar, reclamaba; con un olor de putrefacción insoportable y llenó de moscas. Mi amigo, el médico, pensó que con ese espectáculo se me quitarían los deseos de ser médico; pero sucedió todo lo contrario: la miseria humana en que terminaron aquellas personas me hizo reflexionar sobre el valor de la vida, y todos mis estudios secundarios y preparatorios se distinguieron por el predominio de las ciencias biológicas. Por lo tanto, ingresé y cursé la carrera de Medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, de 1936 a 1941. Mi examen profesional después de mi Servicio Social fue el 18 de julio de 1941. Durante mi carrera admiré a muchos maestros, como al Dr. Ignacio Chávez, que me confirmaron mi deseo de ser un buen médico. Sobre todos, admiré al Dr. Alfonso Alvarez Bravo, prestigiado ginecoobstetra, con quien colaboré como profesor asociado en sus cursos de clínicas quirúrgicas de 1950 a 1957. Al Dr. Alfonso Alvarez le debo el haberme iniciado y consolidado en la anestesiología, al formar parte de su equipo quirúrgico en 1954. Trabajé con él durante 50 años, primero en el Hospital General y después en el Hospital Español, de la ciudad de México. Como profesores en anestesia tuve el placer de contar con el Dr. Benjamín Bandera y el Dr. Martín Maquívar, a quienes guardo profundo respeto y agradecimiento por sus enseñanzas. |
1. Socio fundador de la Sociedad Mexicana de Anestesiología, en 1948. El ejercicio profesional de la anestesia ha tenido un desarrollo extraordinario en sus aspectos científico y técnico, que ha permitido un gran margen de seguridad para el paciente, y la realización de intervenciones quirúrgicas nunca antes soñadas. El anestesiólogo es un médico indispensable durante la cirugía, no sólo en el transoperatorio sino también en el pre y posanestesia al ponerse en contacto con el ser humano del paciente. En el acto quirúrgico, el paciente está íntegramente en las manos del anestesiólogo, quien se hace responsable de su seguridad, de la supresión del dolor, disipa miedos y temores, inspira confianza, apoya la labor del cirujano y contribuye al éxito de la intervención quirúrgica. No quiero dejar de mencionar la importancia que tiene la esposa del anestesiólogo, quien –como en mi caso María Consuelo- hace con su sobredosis de paciencia, de comprensión y de cariño, muy llevadera la difícil profesión del anestesiólogo. |
Atentamente, |
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